Jardines


RECINTO AJARDINADO DEL EXTERIOR

Las zonas al aire libre, quedan habilitadas con la remodelación de 1.999. Se respetaron los criterios de primera instalación y las mismas condiciones que se proyectaron al inicio, pero se transformaron, modificaron y mejoraron, los recorridos por las sendas, para disfrutar de jardines y paseos de huerta, actualizando e incorporando de la panorámica; que, como dijo D. Isidoro Reverte: “ningún lugar mejor que el elegido para instalar el Museo de la Huerta” (Diario La Verdad, Murcia, 26 de Febrero de 1.967).

MÁQUINAS, PIEZAS Y CARRUAJES.

A la izquierda del Puente de la Entrada principal, quedan expuestas las grandes máquinas y piezas en recuerdo de actividades que estuvieron íntimamente relacionadas con la Huerta: Trilladora y Caldera de Hierro fundido.

Al Sur del recinto, podemos visitar, bajo típicos porches, una colección de maquinaria y carruajes, en donde destaca una “tartana”, que perteneció al ilustre Premio Novel de Medicina, D. Santiago Ramón y Cajal,  que durante el verano pasaba temporadas en su Casa Torre de Cañada Hermosa, a pocos Kilómetros de Alcantarilla.

LA BARRACA

Hacia el Oeste, en un lugar céntrico privilegiado de huerta y jardines, entre moreras en su puerta y jazmineros en sus laterales, se sitúa la Barraca. Es la típica vivienda de la huerta murciana; está acompañada en el exterior de horno moruno y pozo de agua.

EL MONUMENTO AL HUERTANO

Frente a la vivienda de la Barraca, se levantó el Monumento al Huertano, en piedra de las canteras de donde salieron los bloques de la fachada principal de la Catedral de Murcia y el monumento al Cristo de Monteagudo. La escultura, de unas dimensiones de dos metros y medio de altura, sobre un pedestal de otros dos metros, representa dignamente el personaje, con su fisonomía en típica vestimenta, compuesto de camisa, chaleco, y manta de “zurrón” (cujón o media chilaba morisca), “zaragüeles”, “esparteñas”; erguido, con legón, cogido en mano, y a veces, para cubrirse la cabeza, del sol de justicia de esta tierra, la simbólica “montera”, que tanto parece un turbante morisco. Sus autores son los insignes escultores D. Nicolás Martínez Ramón y D. Anastasio Martínez Valcárcel.

JARDINES Y ELEMENTOS INTEGRADOS.

Siguiendo la ruta hacia la Rueda, nos encontramos el Parque central de jardines altos, entre caminos, que acogen parterres de césped, palmeras, plantas, vegetación y frutales autóctonos.

En el límite del recinto al  Oeste, junto a la zona monumental, se ha dispuesto la estancia, de un lugar con vistas. Es referido al que el tiempo ha denominado “Balcón de los Enamorados”, adscrito a una vieja leyenda, desde donde se puede contemplar, una panorámica al bies, del majestuoso artilugio, como es la Rueda (S: XV); y mirar la impresionante obra hidráulica y Acueducto (SS. IV al XV) que la mantiene y organiza el control de su funcionamiento.

La “Terraza de la Rueda” invita a imaginar la Historia de la Huerta a través de su entramado hidráulico- arquitectónico, compuesto por la confluencia de las acequias Alquibla; Turbedal y Cequeta (acueducto), sostenido por la colosal obra de ladrillo que preside el lugar más emblemático, conjunto con otros restos pétreos, que sujetan en tensión, la gran construcción de muros y arcos, que a su vez mantienen  el inmenso eje del artefacto estacionado de la Rueda (Noria) que tiene unas dimensiones de once metros de diámetro y un metro con noventa centímetros de anchura.

Como extensión y  campo estratégico de estudio arqueológico y representación hidráulica de la Huerta, en el vértice de los lados Norte y Sur-Oeste, se encuentra el Acueducto de la Rueda, realizado a base de medidas especiales de ladrillo macizo de barro cocido, dicho acueducto que recibe el agua de la Rueda lo constituyen 26 arcos de medio punto, con un promedio de ocho metros de altura a lo largo de toda su conducción y semienterrados actualmente en un tercio de su estructura por los limos de las inundaciones del río sobre este lugar durante siglos. Está datado entre los SS. IV y XV, por la Dirección General de Cultura de Murcia.

Aceña o Noria de Sangre

Ceñil